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El uso de drogas para incrementar la desinhibición sexual puede contribuir a la transmisión del VIH

ViiV Healthcare, compañía global especializada en VIH y formada por GSK, Pfizer Inc. y Shionogi Limited, celebra las Vigésimas Jornadas de Formación para ONGs por y para el cuidado de las personas que viven con VIH. Más de 20 ONGs participarán de forma activa y en esta especial edición, la Dra. Begoña Rodríguez Ortiz de Salazar, Subdirectora General Adjunta de Promoción de la Salud y Epidemiología del Plan Nacional sobre Sida del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, inaugurará el encuentro junto con Ricardo Moreno Úbeda, Director General de ViiV Healthcare. Además, las Jornadas de ONGs podrán seguirse por primera vez online en directo a través de jornadasong.desafioviiv.com

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Toni Poveda, director gerente de CESIDA, acompañado por Juanse Hernández, Mª José Fuster y Jorge Garrido, en la rueda de prensa.

Esta vigésima edición será un monográfico del fenómeno Chemsex, una forma específica de uso recreativo de drogas que se caracteriza fundamentalmente por ser un uso intencionado de ciertas drogas para tener relaciones sexuales durante un largo periodo de tiempo. Se puede utilizar cualquier droga disponible para hacer ChemSex. Entre las drogas que más se usan parecen estar el GHB, mefedrona, o tina (cristal meth) que se pueden consumir también con cocaína, speed, ketamina, éxtasis o MDMA. Cuando las drogas se inyectan hablamos de Slamsex.

Los efectos de estas drogas provocan gran euforia y desinhibición que, si se focaliza de manera sexual, pueden conducir a largas sesiones sexuales, que pueden durar horas o incluso varios días. Esta práctica puede tener importantes repercusiones para la salud, generar adicción, comprometer la salud mental y contribuir a la transmisión del VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS)1. Según una encuesta realizada a 387 hombres que tienen sexo con hombres (HSH) VIH positivos sexualmente activos y que realizan Chemsex o Slamsex, el 50,6 % de los HSH han consumido drogas de uso recreativo en los últimos 3 meses: 21 % han consumido 5 o más simultáneamente y 47 % han consumido 3 o más simultáneamente.
Además, las prácticas de Chemsex y Slamsex también pueden interferir en el tratamiento antirretroviral (TAR) ya que alguno de los principales riesgos del consumo de drogas recreativas en pacientes con TAR es la baja adherencia al tratamiento y la aparición de resistencias, el riesgo de interacciones medicamentosas y el aumento de la transmisibilidad. Por ejemplo, el 35 % de los pacientes afirma saltarse dosis intencionadamente si saben que van a consumir drogas4.
Las grandes capitales europeas son las que presentan un mayor índice de práctica de este fenómeno. En España son ciudades como Madrid y Barcelona donde ya se han registrado casos de toxicidad. La gran labor de las ONGs, siendo los primero interlocutores de los afectados, está ayudando a que los profesionales sanitarios se conciencien sobre este fenómeno.
Para Mª José Fuster, Directora de Seisida, “El estudio -Uso de drogas recreativas, otros medicamentos y TAR en pacientes con VIH: interacciones en impacto en la adherencia- de ViiV Healthcare en colaboración con Seisida, arrojará luz sobre la situación real de esta problemática en nuestro país”. Este informe tiene como objetivo conocer la prevalencia de posibles interacciones derivadas del uso de drogas recreativas y otros medicamentos junto con TAR por los pacientes con VIH, además de analizar qué conductas adoptan para evitar o paliar dichas posibles interacciones y que impacto tienen estas conductas en su adherencia al TAR y en su salud.

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