“Ahora mi manera de enfocarlo ha cambiado, hago otro tipo de prevención”

Consuelo R. Sampedro, directora médica del CIPS (Centro de Información y Prevención del Sida)

¿Podrías contarnos cuál es tu ámbito de trabajo y tu rol dentro del CIPS?

Soy la directora médica del CIPS. Comencé a trabajar en el tema hace unos 40 años, haciendo sobre todo prevención en la escuela. Llevábamos un proyecto que era Aula Sida. Luego, a partir de ahí, me pasé a la Dirección General de Salud Pública, donde se desarrollaba el Plan Autonómico del Sida. Y después pasé ya más a la parte clínica. Aquí estoy realizando no solo prevención, sino también tratamiento de VIH y de otras ITS, y desde 2019 comenzamos también a dar la PrEP. Y luego, claro, aparece el fenómeno del chemsex y empezamos a verlo en consulta.

¿Cuándo comenzasteis a trabajar en el abordaje del chemsex y cuál era vuestro conocimiento del fenómeno en ese momento?

La verdad es que fue a raíz de que algunas personas empezaron a comentarlo. Nosotros, en la entrevista, siempre hacemos la pregunta de si consumes algún tipo de drogas, y hasta entonces había sido el popper, había sido cocaína, marihuana… pero luego empezamos a ver que aparecían otras sustancias que desconocíamos.

Y cuál fue mi sorpresa: que cuanto más conocimiento tenía del tema, mi entrevista ya era diferente, y entonces captaba mucho mejor a estas personas. Al comienzo era más una pregunta general, si conocían el fenómeno, si utilizaban sustancias… pero luego, cuando ya teníamos un poco más de confianza, muchas veces a la tercera o cuarta visita, me acababan diciendo: “Chelo, necesito ayuda, me he metido en esto y no sé cómo salir”. Yo diría que empezó después de la COVID, en 2021 o 2022, y a partir de ahí ya empezamos a ver más gente.

Además de esa falta de información inicial, ¿qué otros retos habéis enfrentado? ¿Contáis con los recursos necesarios?

En cuanto a recursos disponibles, muy pocos. Y en cuanto a apoyo institucional, lo mismo. La prueba la tienes en que sale el programa de drogas y salud mental de la Comunitat Valenciana y no se menciona el tema. Es decir, yo creo que a quienes están poniendo en marcha programas de salud mental o de drogas todavía no les ha llegado del todo lo que está pasando a pie de calle.

Yo creo que somos nosotros, tanto los CIPS como algunas UCA (Unidades de Conductas Adictivas) —y no todas—, quienes lo estamos viendo. Pero las UCA están muy especializadas: una lleva tabaco, otra alcohol, otra juego… y salvo dos o tres, el resto no tienen ni la capacidad para detectar ni, después, para abordar.

Esta misma semana he tenido dos casos. Y ahí al final intentas mover hilos, mandarlo a urgencias, llamar a la familia, ver si alguien lo puede ingresar… No tenemos demasiada información, no sabemos cómo poder ingresar a personas en instituciones que les ayuden a eliminar esta dependencia.

En ese contexto, ¿cómo valoras contar con un recurso como la Red Estatal para el abordaje del chemsex?

Fundamental. En primaria muchas veces desconocen incluso que se está dando la PrEP o qué es la PrEP. Para mí lo primero es formación a los profesionales, para conocer el tema, para hacer un buen cribado y para saber qué recursos tenemos y cómo articularlos.

En relación al intercambio con el Comité, aunque ya os conocíais, ¿qué os ha aportado esta experiencia?

Primero, darme realmente cuenta del problema que hay y de lo difícil que es que una persona por sí misma pueda salir del fenómeno del chemsex. Está costando incluso cuando contamos con profesionales.

Y en segundo lugar, mi manera de entrevistar a los usuarios ha cambiado. Ya no me quedo solo en preguntar si conocen el fenómeno, si lo están utilizando y si necesitan ayuda. Ahora profundizo mucho más, intento averiguar cuáles son las vías de administración, qué sustancias están utilizando, si conocen los riesgos, cómo disminuir los problemas que les puede ocasionar…

Y también intento conocerles un poco más, ver si hay problemas sociales de fondo o si están buscando ayuda y no conocen los recursos donde acudir. Antes me limitaba a una pequeña entrevista. Ahora mi manera de enfocarlo ha cambiado, hago otro tipo de prevención.

En ese abordaje, además de profesionales médicos, psicología o psiquiatría, ¿echas en falta otros perfiles?

Probablemente se deberían implicar, además de psiquiatras, psicólogos y todos los que estamos trabajando en estas unidades, también sexólogos y trabajadores sociales. Es un campo multidisciplinar donde todo el mundo tiene algo que aportar, porque en muchas ocasiones hay problemas de base que hay que solucionar.

Estaría bien que también los trabajadores sociales estuvieran informados de lo que es este fenómeno y que, a la hora de proporcionar recursos, sepan muy bien cómo podemos enfocar el tema o dónde debemos enviar a estas personas, que a lo mejor necesitan una institución donde puedan estar durante un tiempo y donde se pueda abordar esto de una manera diferente. No solo en el ámbito de drogas, sino también en el ámbito sexual y en el ámbito social. Para mí, sexólogos y trabajadores sociales deberían estar coordinados en la respuesta al chemsex.

¿Disponéis de datos de incidencia con los que poder dimensionar esta práctica?

A la hora de darte un dato en concreto o de mejorar el conocimiento del fenómeno, no puedes ser muy profesional. Recoger estos datos es muy difícil. Yo no tengo ningún programa donde pueda anotar todo lo que veo en consulta.

Deberíamos tener un sistema que estuviera encriptado y que no pudiera ver todo el mundo, pero que permitiera, por ejemplo, que si una persona va a urgencias por un brote, se supiera que está usando determinadas sustancias y que eso le está ocasionando ese cuadro. Algo así.

¿Qué papel tienen las personas usuarias en la generación de conocimiento y en el diseño de respuestas?

Las personas usuarias, simplemente contando su experiencia, podrían ayudar a otras personas. Lo que he visto en los grupos que hacen Carlos y Tina es cómo cada uno cuenta su experiencia y la manera de abordar el tema. Y cómo pueden solucionar un determinado problema. Contar con esa experiencia es básico. Ellos nos pueden dar mucha información sobre cómo lo han pasado, cuál ha sido el inicio, cómo intentan salir y, si lo han conseguido, cómo lo han hecho. Fundamental.

¿Detectáis características particulares en Valencia?

Por lo que sé y por lo que me cuentan, las sustancias que se consumen son otras. No sé si porque aquí serán más asequibles o por la forma de llegada, pero cambia un poco el perfil. También veo que aquí vamos un poco detrás. Parece que primero Barcelona, luego Madrid y después nosotros. Pero ahora, por ejemplo, en Fallas, ha venido gente de fuera con otro tipo de prácticas o con otras sustancias más novedosas.

Yo de momento soy casi un analfabeta en este tema y estoy aprendiendo a base de hablar con los usuarios y con lo que he podido ver en las sesiones a las que he acudido con Tina o con Carlos. Digamos que estoy en primero de carrera.

¿Qué haría falta ahora mismo desde el punto de vista institucional?

Formación a los profesionales. Pero, primero, poner encima de la mesa que existe un problema y que ese problema cada vez se está haciendo más grande y más acuciante. Para eso necesitaríamos algún sistema de información para que todos los que trabajamos en este tema podamos poner encima de la mesa lo que está ocurriendo.

Una vez hemos puesto encima de la mesa todo lo que está ocurriendo, ver quiénes son las personas clave: médicos de atención primaria, de urgencias, unidades de salud sexual, UCA, trabajadores sociales, usuarios y todas las entidades comunitarias que están colaborando. En este momento, las organizaciones comunitarias son las que han puesto encima de la mesa el programa existente. Y luego, si se puede poner en marcha el programa de respuesta coordinada, que todos lo conozcamos y que todos tengamos un protocolo.

Eso es fundamental, y creo que de momento no lo llevamos nada bien. Ojo: las entidades comunitarias, chapó, porque son las que están trabajando de lleno.

¿Cómo crees que puede evolucionar el chemsex en los próximos años?

No lo sé. Quisiera ser un poco más positiva, pero veo que cada día esto está avanzando. Personas que al principio venían tonteando con este tipo de sustancias, ahora vienen con un brote y con problemas mentales. O empezamos a trabajar de lleno o esto va a ir a peor.

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