“Además de vivir con VIH, soy persona, madre, amiga… soy una mujer resiliente y orgullosa de haber llegado hasta aquí”
Arantxa Barreiro está bastante nerviosa. Es la primera vez que va a decir en público que tiene VIH. Hace 32 años que recibió el diagnóstico pero hasta el momento solo lo sabe su círculo más cercano, el “muy cercano”. Ahora ha decidido dar el paso porque es importante para ella, para el colectivo al que pertenece y “para la sociedad en general”. Y lo hace también para apoyar el lanzamiento del ‘Orgullo positivo’, una iniciativa que pretende visibilizar a las personas seropositivas y acabar con la discriminación que, 40 años después de la detección del primer caso, aún sufren. El objetivo no es enorgullecerse por tener VIH pero sí por conseguir que no signifique vivir en el ostracismo.
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