La financiación contra el VIH se desploma y amenaza décadas de avances

ONUSIDA alerta durante la 26.ª Conferencia Internacional sobre el Sida, AIDS 2026, de que los recortes en la financiacion internacional destinada a la respuesta del VIH ya están afectando a los programas de prevención, diagnóstico, tratamiento y atención comunitaria, poniendo en riesgo décadas de avances en la respuesta mundial al VIH.

La financiación internacional se redujo un 18 % durante 2025, al pasar de 8.800 millones de dólares en 2024 a 7.300 millones. Se trata del nivel más bajo registrado en casi dos décadas, según el informe especial “Unidos para acabar con el sida”, publicado por ONUSIDA el 27 de julio y advierte de que las interrupciones en la financiación han afectado gravemente a los programas de prevención y diagnóstico del VIH, así como a componentes esenciales del tratamiento y a los servicios comunitarios que trabajan con las personas y poblaciones más afectadas.

Ante esta situación, numerosos países han comenzado a movilizar recursos internos para preservar los servicios esenciales de tratamiento. Aunque ONUSIDA considera este esfuerzo un primer paso necesario para sostener las respuestas nacionales, también alerta de que las consecuencias completas de los recortes no serán visibles hasta dentro de varios años.

Avances históricos, pero todavía frágiles

El informe reconoce los importantes avances alcanzados durante las últimas décadas. En 2025 se registraron los niveles más bajos de nuevas infecciones y muertes relacionadas con el sida en más de 30 años. Aun así, alrededor de 1,2 millones de personas adquirieron el VIH y 570.000 fallecieron por enfermedades relacionadas con el sida durante ese año.

Se corre el riesgo de superar los tres millones de nuevas infecciones acumuladas antes de 2030 si no se recupera el ritmo de la respuesta.

Además, cerca de nueve millones de los 41 millones de personas con el VIH que hay en el mundo no tenían acceso al tratamiento y casi la mitad de la infancia con el VIH seguía sin recibir terapia antirretroviral.

Los progresos tampoco se están produciendo de manera uniforme. En 2025 aumentaron las nuevas infecciones en tres regiones y en 21 países. Frente a esta realidad, siete países lograron reducirlas cerca de un 80 % desde 2010 y otros once alcanzaron los objetivos 95-95-95 en diagnóstico, acceso al tratamiento y supresión viral.

La respuesta comunitaria, especialmente amenazada

Los recortes están afectando con especial intensidad a la prevención y a las organizaciones comunitarias. En África subsahariana, alrededor del 80 % de la financiación destinada a prevenir el VIH procedía de la ayuda internacional. Estas organizaciones recibían también hasta una cuarta parte de la financiación exterior y, en algunos países, llegaban con sus servicios a cerca del 60 % de las poblaciones más expuestas al VIH.

ONUSIDA señala que, sin apoyo internacional ni una mayor inversión pública nacional, los programas de prevención y los servicios comunitarios corren el riesgo de sufrir un grave deterioro. En algunos países, la financiación destinada a preservativos ha caído más de un 90 %.

Desde Cesida recordamos que las organizaciones comunitarias son una parte imprescindible de la respuesta al VIH. Su cercanía, experiencia y capacidad para generar confianza permiten llegar a personas que, con frecuencia, encuentran barreras, discriminación o dificultades para acceder al sistema sanitario.

Los avances conseguidos no pueden darse por garantizados. Alcanzar el objetivo de poner fin al sida como amenaza para la salud pública en 2030 exige recuperar la solidaridad internacional, asegurar una financiación estable y suficiente, proteger los derechos humanos y situar a las comunidades en el centro de las políticas de prevención, diagnóstico, tratamiento y acompañamiento.

Reducir la inversión ahora no solo pone en peligro los logros alcanzados, sino que provoca un aumento de las nuevas infecciones, las desigualdades y las muertes evitables durante los próximos años.

Fuente: ONUSIDA | gTt 

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