Día Internacional de las Personas Migrantes

Hoy 18 de diciembre, en el Día Internacional de las Personas Migrantes, no podemos dejar pasar el importante retroceso de derechos que enfrentan las personas migrantes en el contexto europeo actual. Durante este año 2025, las vidas de las personas migrantes en España han estado atravesadas, entre otras cuestiones, por:

  • En primer lugar, la puesta en marcha del Plan Nacional de Implementación del Pacto Europeo de Migración y Asilo, que entrará en vigor a partir de junio de 2026, y que traerá consigo cambios como la reforma de la Ley de Asilo y un refuerzo de la securitización de las fronteras de la Unión Europea.
  • En segundo lugar, la entrada en vigor —desde el 20 de mayo— del nuevo Reglamento de Extranjería, que ha transformado la regulación de arraigos y modificado sustancialmente las posibilidades de acceso para personas que lleguen a España como solicitantes de protección internacional y cuya solicitud, finalmente, sea denegada.
  • En tercer lugar, los escasos avances producidos respecto a una regularización extraordinaria de personas migrantes, asunto paralizado desde abril de 2024, cuando se aprobó la toma en consideración de la iniciativa legislativa popular (ILP) Regularización ya.
  • En cuarto lugar, por la agudización de los discursos de odio contra las personas migrantes, especialmente islamófobos y contra la población de origen marroquí. Sucesos como el ocurrido en Torre Pacheco durante este año 2025 representan un nivel de violencia más explícito contra las personas migrantes, pero más que una cuestión aislada, responden a la normalización del racismo estructural —en el ámbito institucional, social, cultural, etc.— a lo largo de la historia de España.

En el ámbito del VIH, según los datos registrados por el Ministerio de Sanidad, en los últimos años se observa que la población migrante representa prácticamente la mitad de los nuevos diagnósticos de VIH en España. Precisamente por esto, Cesida considera fundamental atender a la discriminación por estado serológico y/o de salud como un factor de discriminación más que pueden enfrentar las personas migrantes, y que debe considerarse junto a otras discriminaciones que se producen por el origen nacional, la etnia/raza, el género, la procedencia social, la orientación sexual e identidad de género, etc.

Uno de los principales obstáculos que enfrentan las personas migrantes, y que tiene consecuencias más negativas para las personas migrantes que viven con el VIH o que se encuentran en mayor riesgo de exposición al virus, es el acceso al cuidado de la salud. Por poner un ejemplo, las personas migrantes que no tienen derecho a la atención sanitaria con cargo a fondos públicos y tienen la obligación de contar con un seguro de salud —como pueden ser las personas que tienen una autorización de estancia por estudios, residencia temporal no lucrativa o residencia temporal por reagrupación familiar—, encuentran especiales dificultades en caso de precisar de tratamiento antirretroviral, ya que no se encuentra incluido en la cobertura del seguro.

Por otro lado, las personas migrantes que se encuentran en situación administrativa irregular, si bien tienen derecho a la asistencia sanitaria con cargo a fondos públicos en aquellos casos donde se dan una serie de requisitos —que no exista un tercero obligado al pago, que no se pueda exportar el derecho de cobertura sanitaria desde el país de origen o procedencia y que no exista obligación de acreditar la cobertura obligatoria de la prestación sanitaria por otra vía—, pueden enfrentar particulares barreras para acceder de forma efectiva a la atención sanitaria, especialmente en los primeros 90 días en el país, y de forma diferenciada en función de la comunidad autónoma en la que residan.

Desde Cesida consideramos prioritario reducir las desigualdades en salud que afectan de forma particular a las personas migrantes, y por ello, durante el año 2025 y 2026 continuamos poniendo en marcha el proyecto Promoción de la salud y prevención del VIH y otras ITS con personas migrantes.

En el marco de este proyecto, en el que actualmente participan 13 entidades de Cesida, no solo se ofrece información y asesoramiento a personas migrantes sobre VIH, ITS, gestión de la tarjeta sanitaria, asesoramiento legal y salud sexual, entre otras cuestiones, si no que, además, se forma a personas migrantes como agentes de salud. Una vez formadas como agentes de salud, las personas migrantes están capacitadas para transmitir información sobre prevención del VIH y otras ITS en sus comunidades de origen, adaptándolas culturalmente y reduciendo así las barreras sociales, religiosas, culturales o idiomáticas.

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