Cesida reunió el 29 de septiembre en la Fundación ONCE a personas usuarias, profesionales y trabajadoras comunitarias para abordar y comprender el fenómeno del chemsex desde una perspectiva de salud pública, derechos humanos y reducción de daños. La jornada “Chemsex en red: comprender, acompañar, cuidar” generó un espacio de diálogo libre de estigma donde se han compartido conocimientos y buenas prácticas y se ha fomentado la reflexión crítica sobre las estrategias de prevención e intervención de los problemas asociados al chemsex. La iniciativa ha sido impulsada por la Red Estatal de Prevención y Abordaje del Chemsex en España, constituida por Cesida en marzo de este año.
La presentación de la jornada corrió a cargo de Reyes Velayos, presidenta de Cesida, Javier Curto, psiquiatra y sexólogo especializado en el ámbito del chemsex y coordinador de la Red Estatal multidisciplinar para la prevención y el abordaje del chemsex en España y Eugenio Cabeza, miembro de la Comisión de Chemsex Support de ONG Stop. En su discurso, la presidenta de Cesida destacó que “no hay abordaje eficaz y de éxito sin la participación de las personas usuarias”. Y añadió que “su experiencia, sus conocimientos y sus necesidades deben estar en el centro del diseño y la implementación de políticas y programas, solo así podemos construir respuestas legítimas, útiles y sostenibles”.
La primera mesa, moderada por Javier Curto, estuvo dedicada a la salud mental, y contó con las intervenciones de Elma Avanesi Molina, psiquiatra del Hospital Universitario Virgen de la Victoria de Málaga; Inés de Ema, enfermera del Centro de Atención a las Adicciones de Tetuán (Madrid); José Miguel Saucedo, psicólogo sanitario y sexólogo de Adhara, y David Panales, exusuario de chemsex. Este último narró su experiencia en primera persona, en la que recordó la falta de formación de los profesionales enen los recursos donde solicitó ayuda. Los profesionales sanitarios, por su parte, exploraron los mecanismos para la reducción de daños y el abordaje del consumo, además de subrayar la importancia de la atención individualizada a cada persona usuaria.

La sexualidad fue el eje central de la segunda mesa de la jornada, moderada por la psicóloga y sexóloga Ana Koerting de Castro. La primera en tomar la palabra fue Tina Belando, psicóloga y sexóloga del Comité Ciudadano Antisida de Valencia, quien incidió en la importancia de informar a los usuarios de forma directa y cercana, además de reclamar una mejor educación, ya desde la infancia, también en los centros educativos. A continuación intervino Alejandro Sánchez Ocaña, voluntario de la Comisión ChemSex Support e investigador en ONG Stop, con una ponencia centrada en los retos actuales en investigación: participación de la comunidad en la investigación, dificultades en el manejo de algunos términos como «sexo sobrio» y diferencias territoriales e interculturales.
Y recogió el testigo Javier Sotomayor, terapeuta sexual en Espai Eros y coordinador de salud de Gais Positius, con una exposición en la que “bajó” el tema de la mente al cuerpo, apostando por una intervención desde la terapia sexual a través de diferentes estrategias, enfatizando la necesidad de respetar los valores y decisiones del usuario. Sergio Cuho, usuario y vicepresidente de ONG Stop, expuso su visión en último lugar, en la que invitó a repensar la sexualidad desde el chemsex y expuso que no toda práctica relacionada es problemática. En su opinión, lo esencial es no juzgar: “cada decisión merece respeto”.

La tercera mesa, ya en horario de tarde, se focalizó en la participación de los usuarios y exusuarios en la respuesta al chemsex. El psicólogo Sergi Martín Domínguez y el farmacéutico Víctor Hugo Casanova Castro, ambos de ONG Stop, junto con Abraham Mesa Barroso, coordinador del Proyecto CHUECO (Fundación San Martín de Porres), ofrecieron una ponencia conjunta moderada por Emilio de Benito, usuario, periodista y voluntario de Cogam. Compartieron cómo en sus actuaciones dan el protagonismo a los usuarios, tanto en la elaboración de materiales informativos para futuros profesionales como en la interlocución con las instituciones. Todo ello bajo la premisa de que son sujetos políticos capaces de tomar decisiones sobre su salud.
Entre las conclusiones de la mesa, y extensibles a toda la jornada, coincidieron en señalar la necesidad de recabar cifras con las que dimensionar el impacto del chemsex y acotar el número de usuarios. También se puso el acento en lo comunitario, como un factor de apoyo y elemento sanador en sí mismo. Y se abordó la necesidad de acabar con la criminalización del consumo de sustancias ligadas al chemsex, tanto por los problemas legales que puedan surgir, como por el mayor estigma que genera.

El chemsex se ha relacionado desde las primeras publicaciones con mayor riesgo de adquisición de diferentes ITS, VIH y hepatitis C (Ministerio de Sanidad, 2020). En relación con la salud mental, se observa relación con consumo problemático de sustancias, ansiedad, depresión, episodios psicóticos e ideación suicida. Los datos lo reflejan: en Madrid, las atenciones en los CAD vinculadas al chemsex pasaron de 50 en 2017 a más de 350 en 2021. En Barcelona se triplicaron en apenas cuatro años. En las entidades comunitarias el crecimiento en la demanda también ha sido exponencial. Estamos, por tanto, ante un reto sociosanitario real y creciente.
La Red Estatal de Prevención y Abordaje del Chemsex en España es un espacio colaborativo, multidisciplinar y estatal que se reúne cada 3 meses y está integrado por 33 miembros. De ellos, 25 son profesionales de distintos ámbitos (sanitario, social, comunitario, académico) y 8 son usuarios o exusuarios. Entre sus fines se encuentra difundir e intercambiar conocimientos y buenas prácticas, y promover la colaboración entre instituciones públicas, organizaciones comunitarias, colectivos sociales, representantes comunitarios y usuarios para el diseño e implementación de estrategias comunes de prevención y abordaje del chemsex, aportando un enfoque comunitario y respetuoso, basado en la autonomía y la dignidad de las personas.
