Hay historias que empiezan por el final. Esta es una de ellas.
Como en Ciudadano Kane, la película de Orson Welles, una frase formulada al inicio, justo antes de morir el protagonista, puede ser la llave para comprender toda una historia contada posteriormente. Hace apenas unos meses, Arancha Barreiro (Vitoria, 1969) contó al mundo que tenía VIH. Lo había mantenido oculto durante 32 años, salvo para sus más cercanos. Con 52, decidió anunciarlo a lo grande: en la celebración del primer Pride Positivo, celebrado en noviembre en España para visibilizar a las personas con VIH y acabar con el estigma. Fue su rosebud.
¿Por qué ahora? Aran, que así es como la llaman sus amigos, deja a un lado esa risotada tan típica suya y se pone seria. Lo explica así: “Mis hijos son mayores, ya no hace falta que los proteja”. Una afirmación que resume bien el estigma que sigue existiendo alrededor del virus: de no ser porque sus hijos son mayores, seguramente no habría dado el paso.
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