Era noviembre de 1999 cuando Elena dio la cara: apareció en la portada de la revista número 9 de LO+POSITIVO visibilizándose como mujer seropositiva y planteándose la maternidad biológica. Desde entonces, siente que el desconocimiento sobre el VIH sigue existiendo.
Tiene 46 años y nota el peso de veinte años de fármacos. “Siento un deterioro prematuro. Me infecté de jovencita y veo cómo mi organismo avanza a gran velocidad”.
Quiere que tengamos presentes a las personas que, en su situación, han tirado la toalla. “Muchas veces es porque se han sentido solas, rechazadas por la sociedad. Por suerte, también hay otras que tiran adelante con gran fuerza y cada vez más parejas serodiscordantes”.
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