Ana Rosa se infectó de VIH cuando nunca creyó que se podría contagiar de VIH. El año en que pilló el virus, el mundo entero señalaba a la comunidad LGTBI y a los drogodependientes como principales transmisores de la infección a pesar de no haber pruebas para ello.
La pandemia del SIDA comenzó a asolar países enteros en los años 80 y Ana Rosa, consciente de ellos, se guardó el secreto, lo escondió en una caja fuerte y no abrió la boca hasta 2016, cuando visibilizó su situación, casi tres décadas después de haber dado positivo. Si no lo hizo antes fue por miedo, no por otros motivos.
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