Prevención, la nueva frontera para doblar la curva

La historia del VIH ha sido también la historia de la prevención. Desde los primeros años de pánico y desconocimiento, cuando las campañas se limitaban a mensajes genéricos sobre el uso del preservativo, hasta la sofisticación actual de las estrategias biomédicas, el camino ha sido largo y desigual.

Hoy, las herramientas de prevención combinada —educación sexual, testeo rápido, tratamientos de prevención farmacológica, campañas comunitarias y tratamiento universal para quienes viven con el virus— conforman un arsenal científico sin precedentes. Sin embargo, el final del VIH no depende tanto de su existencia como de su alcance real.

El infectólogo Pepe García de Lomas, asesor del Plan Andaluz de ITS, VIH y Sida, define la situación como “el momento histórico con más herramientas para hacer frente a la pandemia”. La metáfora que usa es precisa: una caja de herramientas que, bien combinadas, permiten imaginar un futuro sin nuevas infecciones. El problema, admite, es que no todas están al alcance de todas las manos.

En España, la prevención farmacológica ha supuesto un punto de inflexión. Pero su éxito es desigual. García advierte que “las personas migrantes representan aproximadamente la mitad de los nuevos diagnósticos, pero sólo una cuarta parte de quienes usan estos tratamientos preventivos”. La brecha revela el talón de Aquiles del sistema: equidad y acceso.

Lee la noticia completa en: eresvihda.es

Artículos relacionados