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Unos 100.000 andaluces tienen hepatitis C, sobre un 70 % desarrollará la enfermedad

“En 25 años hemos pasado de descubrir el virus, principal causa de enfermedad hepática en el mundo, a conseguir curar la enfermedad; de alguna manera esto se ha ido consiguiendo dando saltitos: primero el interferón, luego la ribavirina, y más tarde el telaprevir y boceprevir”.
manuel_romero_hospital_sevillaCerca de 100.000 andaluces son portadores del virus de la hepatitis C, sin embargo no todos desarrollarán la enfermedad, ya que “hasta un 30 por ciento eliminará la enfermedad de manera natural”, advierte el jefe de la Unidad Médico-Quirúrgica de Enfermedades Digestivas del Hospital de Valme en Sevilla, el doctor Manuel Romero-Gómez.
Del 70 por ciento que sí acaba desarrollando infección crónica hepática, al menos la mitad verá cómo la enfermedad progresa de forma crítica, del mismo modo “hay un número nada despreciable de pacientes que tendrá una progresión tan lenta que, aunque vivieran cien años, no iba a tener tiempo de desarrollar una cirrosis hepática, que es el último estadío de la enfermedad”.
Romero-Gómez, quien también es profesor de Medicina en la Universidad de Sevilla, ha explicado el gran salto que se ha dado en el tratamiento de estos pacientes en los últimos años, más teniendo en cuenta que se trata de una enfermedad crónica de alta prevalencia mundial descubierta hace relativamente poco tiempo.
“En 25 años hemos pasado de descubrir el virus, principal causa de enfermedad hepática en el mundo, a conseguir curar la enfermedad; de alguna manera esto se ha ido consiguiendo dando saltitos: primero el interferón, luego la ribavirina, y más tarde el telaprevir y boceprevir, todos con un coste muy alto de seguridad para el paciente por sus efectos adversos”, explica.
Sus elevados efectos adversos, unido al gran número de fármacos que debía de tomar el paciente a lo largo del día, “hacía que la felicidad no fuera total”. “Antes nos movimos en porcentajes del 70 al 75 por ciento que estaba muy bien, ahora nos movemos en porcentajes de curación por encima del 90 por ciento y además con muchísima seguridad para el paciente”, añade.

“SALTO DE CALIDAD” EN EL TRATAMIENTO

El tratamiento habitual para la hepatitis C es una combinación de terapia antivírica con interferón y ribavirina, eficaz contra todos los genotipos de virus de la hepatitis. Sin embargo, en el último año han aparecido nuevos antivirales de última generación que han supuesto un avance en el tratamiento y las tasas de curación: sofosbuvir, comercializado por Gilead como ‘Sovaldi’, y simeprevir, registrado por Janssen como ‘Olysio’.

Para este experto estos fármacos suponen un “salto de calidad” a la hora de tratar al paciente con respecto a las terapias conocidas hasta el momento.
En su opinión, sofosbuvir “es la columna vertebral del tratamiento de la hepatitis C”, pero considera que “no es útil como fármaco único”, ya que debe ser administrado en combinación, bien de interferón y rivadina, o en regímenes libres de interferón pero en combinación de otros fármacos como simeprevir.
Teniendo una “visión global” se puede decir que “es un fármaco que todo lo cubre y consigue curar la enfermedad; pensando en el paciente, ésta molécula es muy segura, no interacciona con otros fármacos, se toma un solo comprimido al día y, en la mayoría de las situaciones, se da un tratamiento de tres meses a seis meses; además, a priori sirve para todos a los genotipos, en diferentes regímenes y fases”.
Haciendo un símil, “es un magnífico jugador de fútbol, pero no gana partidos solo”, por contra, en comparación con otros fármacos aprobados recientemente, “se trata de un medicamento que indicado para cualquier paciente”, incluso aquellos tratados anteriormente con otros fármacos.
Por su parte, “‘Olysio’ es buena alternativa también, es una pastilla al día, los efectos adversos son pocos, pero siempre tiene que darse en combinación con interferón y solo es útil para genotipo 1 y 4”. No obstante, Romero-Gómez destaca los buenos resultados demostrados, en diversas investigaciones clínicas, en combinación con sofosbuvir con tasas de curación superiores al 95 por ciento.
En su opinión, aquellos pacientes compensados tienen alternativas farmacológicas que se pueden seguir utilizando porque han dado buenos resultados, sin embargo para el paciente con cirrosis descompensada, lesión hepática severa o con cirrosis hepática “su única solución” es sofosbuvir.

ABORDAJE INTEGRAL PARA ACABAR CON LA ENFERMEDAD

Romero-Gomez destaca que, más allá de conseguir la curación del paciente, el sistema se ahorra mucho dinero con cada paciente tratado si se tiene en cuenta el tratamiento de la cronicidad o, en el caso de los pacientes en estadio muy avanzado, es decir esperando un trasplante (cirrotico terminal) o ya trasplantado, lo que supone para el Sistema Nacional de Salud su coste asistencial y farmacológico.
“Conseguir la curación de pacientes que están muy graves no se había visto antes”, en su opinión se trata de un paradigma que no le hace dudar que los nuevos fármacos tienen una relación coste-beneficio favorable para el paciente con el virus de la hepatitis C.
Cree que el futuro pasa por decir adiós a fármacos que “han supuesto grandes avances” en el tratamiento de la hepatitis C”, pero que “lamentablemente han quedado obsoletos”, al ser superados por fármacos con mayores tasas de curación y menos efectos adversos.
Asimismo, considera que ha llegado el momento de que la Administración, los agentes sociales y la industria se pongan de acuerdo para “hacer un abordaje integral de la enfermedad y conseguir erradicar la epidemia”.
“Cuando uno tiene moléculas tan potentes para una enfermedad tan prevalente, creo que todo el mundo – el ministerio de Sanidad, consejerías autónomas, la industria farmacéutica y los gestores hospitalarios – están obligados a hacer un plantemaineto global, porque por primera vez tenemos la posibilidad de abordar una epidemia y erradicar una enfermedad que ha causado muchas muertes en los últimos años”.
Agencias

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