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Chemsex: una vuelta de tuerca al binomio sexo y drogas

Se define como Chemsex la práctica de sexo durante muchas horas, con el consumo de, al menos, una de las siguientes sustancias estupefacientes: GHB, mefedrona y metanfetamina.
chemsexEl pasado jueves 11 de febrero se celebró en el Colegio de Médicos de Málaga una charla informativa, que reunió a diferentes profesionales de la respuesta al VIH, para hablar de un nuevo fenómeno que está incidiendo en el aumento de nuevas infecciones, y problemáticas de consumo de sustancias estupefacientes de carácter emergente. La charla contó con la presencia del director del Plan Andaluz frente al VIH / sida, el Dr. Fernando Lozano; con el Médico Forense del Instituto de Medicina Legal de Málaga, Dr. Sebastián Díaz; y con el director de Apoyo Positivo, Jorge Garrido.
A principios de 2014, en Apoyo Positivo se comenzó a detectar un aumento significativo en las demandas relacionadas con el uso de sustancias durante las relaciones sexuales. El binomio sexo y drogas no es algo nuevo, pero lo que se empezó a valorar era un fenómeno diferente, con varios ingredientes diferenciales:

  • La combinación de nuevas sustancias, más desconocidas en su uso y consecuencias, como el GHB, la metanfetamina y la mefedrona.
  • El 2.0 y, especialmente, las apps de móvil para contactos y el acceso fácil a un encuentro sexual.
  • Los efectos de desinhibición y prácticas sexuales bajo el efecto de estas sustancias.
  • Las consecuencias psicosociales que se presentan asociadas a este consumo.
  • Nuevas infecciones, como Hepatitis B y C, así como la vuelta al problema del consumo de drogas por vía intravenosa.

“España es uno de los países de Europa donde más han aumentado, últimamente, las infecciones por el VIH entre hombres que tienen sexo con hombres (HSH), y, en concreto, Málaga es la ciudad de Andalucía con mayor prevalencia de nuevos casos, muchos de ellos relacionados con el Chemsex. Estas sustancias están al orden del día en el ocio de muchos jóvenes y están condicionando sus relaciones sexuales y su salud. En nuestros dispositivos de la prueba del VIH a nivel estatal, hemos detectado un 40 % de HSH que consumen algunas de estas sustancias en sus prácticas sexuales, exponiéndose a riesgos”, afirma Jorge Garrido, director de Apoyo Positivo.
“El aumento de las prácticas de Chemsex, o consumo de drogas emergentes durante las prácticas sexuales, han provocado situaciones de riesgos en estos sujetos, que consumen principalmente metanfetaminas y mefedrona u otras drogas sintéticas. Estas sustancias son estimulantes y, según ellos, les dan insomnio, mayor energía y más liberalización para practicar sexo durante dos días seguidos sin comer y sin beber”, afirma el Dr. Sebastián Díaz, que señala además que “estas sustancias son más baratas que las drogas tradicionales y frente a los 10-15 euros de una dosis de cocaína, se pagarían 3-5 euros por una dosis de mefedrona”, lo que las hace muy accesibles a cualquier franja de edad joven.
Para el director del Plan Andaluz frente al VIH/sida, el Dr. Fernando Lozano, “en España, al igual que en otros países de Europa Occidental, la incidencia de nuevos diagnósticos de infección por el VIH, se mantiene constante entre los hombres que tienen relaciones sexuales con otros hombres (HSH), en los que hasta hace un par de años aún seguía incrementándose”. Para el Dr. Lozano “Los factores que contribuyen a este aumento de ITS y hepatitis aguda y a que no descienda la incidencia de VIH en los HSH, como en los otros grupos de transmisión, pese a la generalización del tratamiento antirretroviral, son: la banalización y pérdida del miedo al VIH/sida, la relajación en el uso del preservativo y otras medidas preventivas, la realización de prácticas sexuales de alto riesgo, la presencia de otras ITS y el uso de drogas recreacionales durante las relaciones sexuales, entre otros”.
Para Jorge Garrido, director de Apoyo Positivo, “a los factores epidemiológicos hay que añadir los factores sociales y psicológicos, dentro del colectivo de HSH, que están derivando en estos comportamientos y nuevas infecciones. El estilo de vida y la endodiscriminación derivada dentro del colectivo, así como la serofobia, son las principales barreras por las que muchas personas no se realizan la prueba y, por ello, contamos con un retraso diagnóstico superior a un 30 %, lo que realmente está siendo responsable de las nuevas infecciones”.
Para Garrido, “este fenómeno del Chemsex, es otra consecuencia de las políticas inexistentes de educación sexual y reducción de daños en el consumo de drogas en nuestro país”, que llevan a estos problemas de adicción al sexo, mal manejo de las relaciones sexuales y consumo de sustancias. “La persona es la que toma la decisión final, pero hay muchos factores sociales, institucionales y emocionales que llevan a una gestión inadecuada de nuestra salud sexual y que son urgentes de atajar, con nuevas medidas preventivas como la PrEP, o pastilla preventiva del VIH y programas educativos de reducción de daños”.

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