En un ambiente cálido, valiente y profundamente emotivo, se celebró en Barcelona, un pase privado del documental “Chemsex: un viaje al interior”, el primer documental que aborda el chemsex desde una mirada comunitaria, íntima y sin estigmas.
El evento, conducido por Avelino Piedad, reunió a activistas, profesionales, protagonistas del documental y representantes institucionales, en lo que fue descrito como “un viaje al corazón de quienes somos”. Avelino, entre risas, confesiones personales y mucho cariño, dio la bienvenida a una sala repleta de compañeras, aliadas y organizaciones que han tejido durante meses este proyecto colectivo. “No sólo me toca de cerca… si aparece un culo, es el mío”, bromeó, marcando el tono de honestidad y afecto que guiaría toda la velada.
El documental, rodado en Barcelona, Valencia y Madrid, ha sido posible gracias a la colaboración con entidades como STOP, ABD y Gais Positius, quienes durante años han acompañado a personas usuarias, ofreciendo atención, información y redes de apoyo. Sus representantes, Quim Roqueta (Gais Positius/Cesida) y Sebastián Meyer (ONG STOP), ofrecieron unas palabras que llamaron a mirar el chemsex con empatía, alejándose del juicio y reconociendo su dimensión humana, social y política.
“No buscamos dar lecciones. Queremos entender más y juzgar menos”, afirmó Quim Roqueta. “El silencio mata, y la visibilidad salva vidas”.
Por su parte, Sebastián Meyer destacó los orígenes del abordaje comunitario en Cataluña, fruto del trabajo con trabajadores sexuales y voluntarios hace más de una década. “Tuvimos que aprender primero a entender. Hoy, tenemos que darlo a conocer”.
Tras la proyección, el coloquio profundizó en las vivencias y reflexiones del equipo y participantes. La mesa contó con figuras clave como Emma Demar, director del documental; Sergio Cuho, vicepresidente de ONG Stop y uno de los protagonistas; Rosa Mansilla Loú, de la Agencia de Salud Pública de Cataluña; Luis Villegas Negró, cogestor de ONG STOP; y profesionales del ámbito terapéutico como Javi Sotomayor y Joaca Rocuant. Se abordaron temas como la importancia de trabajar la sexualidad, el rol de las terapias grupales, y la necesidad de crear espacios libres de consumo.
Uno de los momentos más conmovedores llegó con la intervención de Georges, usuario y activista internacional, que por primera vez veía la pieza: “Fue un viaje… un espejo honesto. Y en este espejo no hay juicio, hay comunidad”.
El cierre del evento fue una invitación a continuar el diálogo a través de una encuesta proyectada en pantalla, para recoger las sensaciones del público. El equipo agradeció a todas las personas involucradas, especialmente a quienes compartieron su historia en cámara: David, Sergio, Ovi, Georges y Emilio.
“Este documental es un milagro. Un ejemplo tácito de trabajo en equipo y amor. Porque, como dice Joaca: quizá el desafío y la tarea sea volver a confiar. ¿En qué? En el amor”.
Con este pase, “Chemsex: un viaje al interior” continúa el recorrido que promete abrir conversaciones urgentes en muchos otros espacios. Una obra necesaria que, más allá de la pantalla, interpela desde lo más íntimo hasta lo más estructural.





