En el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, la Coordinadora estatal de VIH y sida (Cesida) y la comunidad de Mujeres VIHvas, creada especialmente por y para mujeres positivas, denuncian las situaciones particulares que enfrentan como mujeres con el VIH que también suponen actos de violencia de género.

Entre las muestras de machismo que sufren en su día a día, destacan el quedar excluidas de estudios por cuestiones hormonales y de posible embarazo, que por ser mujeres con el VIH se les juzgue y culpabilice de la infección o la falta de formación sobre VIH del personal sanitario, lo que también puede generar situaciones de violencia de género. Si eres mujer y vives con el VIH, en la comunidad de Mujeres VIHvas encontrarás apoyo, acompañamiento y un espacio seguro.
En España, el 16% de los nuevos diagnósticos de VIH se dan en mujeres, pero siguen sin ser consideradas un colectivo prioritario en investigación, prevención y tratamientos adaptados a su realidad. Las mujeres con el VIH son un colectivo particularmente invisibilizado que, en muchos casos, se enfrenta el estigma asociado a la infección desde la soledad y el aislamiento social por el miedo a desvelar su estado serológico.
A esta invisibilidad hay que añadir que factores culturales y socioeconómicos, como los desequilibrios de poder y la dependencia económica, condicionan la toma de decisiones sobre la propia salud sexual. Todo ello deriva en un menor acceso a la información, lo que dificulta que conozcan sus derechos, las formas de acceso a los recursos socio sanitarios y los métodos de prevención y tratamiento frente a la infección de VIH. De hecho, las mujeres se diagnostican cada vez a una edad mayor, y en una situación inmunológica peor que los hombres, lo que muestra que existen barreras de acceso específicas entre las mujeres.

La violencia de género sigue siendo una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas y generalizadas del mundo. Se calcula que, a nivel global, casi una de cada tres mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida. Y lo que es aún peor, cada diez minutos, una mujer o niña muere a manos de su pareja u otro miembro de la familia.
